viernes, 20 de junio de 2008

Técnicas Facilitadoras


- Pausa

Esta técnica, que parece muy elemental, es una de las básicas para detener la acción en un determinado momento y llevar la conciencia a lo que está ocurriendo.
El procedimiento es sencillo: cuando suena una señal (Stop), detenemos la acción hasta que se vuelve a oír otra vez la señal para continuar. Uno se queda inmóvil y se observa a sí mismo. Es como si se congelara en la postura que estaba. Se puede hacer en cualquier momento: en plena danza, juego, comida, etc.

Para realizarlo es conveniente utilizar un instrumento de suficiente sonoridad, como una trompeta, un platillo o simplemente las manos (algo que se pueda llevar de un sitio a otro). No es aconsejable utilizar un silbato o un pito tipo policía dada la asociación que tiene con otras formas represivas de detener la actuación. El sonido de una campana no es lo suficientemente breve.

El coordinador puede llevar la atención a distintos aspectos. Puede sugerir, por ejemplo, observar el cuerpo, la postura, los músculos, la piel, etc. Puede ser un buen momento para localizar los puntos de tensión y las zonas relajadas, observar si uno está en disposición “abierta” o “cerrada”, si está energizado o inhibido, etc.
Uno observa su propia respiración: si ésta es clavicular, abdominal o torácica; miedosa o relajada; profunda o superficial. Presta atención a los pensamientos, sentimientos o deseos que predominen, del tipo que sean.

La pausa se puede realizar con los ojos cerrados (tomando conciencia del mundo interno) o bien abiertos (observando lo que aportan los sentidos).
La pausa nos ayuda a comprender lo que ocurre en nosotros, sin juzgar ni hacer de buenos ni malos de nuestra película. Pero si juzgamos, también es útil darse cuenta del proceso mental evaluador. Algunos tendemos a analizar, evaluar y ponernos nota, diciéndonos, por ejemplo: “qué bien estoy”, “qué bien me está saliendo”, “qué mal está el de enfrente”, “qué mal me siento”, “no debería haber venido”.

Tomamos conciencia del diálogo interno, del sentimiento que predomina y del estado del cuerpo. Observamos si estábamos reviviendo el pasado, anticipando el futuro o viviendo el momento presente.

Al sonar de nuevo la señal se puede indicar que continúe la acción como si nada hubiera pasado. La pausa es también un buen momento para modificar la acción e iniciar una nueva actividad. En ocasiones permite terminar un juego cuando menos se espera. Otras veces se puede sugerir un cambio de actitud: por ejemplo colocarnos en el sentimiento opuesto al que experimentábamos, o continuar la acción más deprisa o más despacio, etc.
La pausa es un instrumento decisivo para los juegos en que se moviliza mucha energía, o incluso violencia. Mediante esta técnica podemos parar la acción en el momento que los límites de seguridad lo exijan.

Por eso es conveniente ensayarla varias veces. Puede ser motivo de risa, pero si la sugerimos con la suficiente fuerza superaremos estos jolgorios iniciales.
La pausa puede ser muy, poco o nada dirigida.
En este último caso, nos detenemos sin que nadie pronuncie palabra alguna. Como todas las técnicas, los recursos de la pausa pueden irse agotando.
Hay personas que se preparan para que no les pille en una mala postura. Por ello es útil hacer falsas pausas o varias seguidas.
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- Dentro-Fuera

Este ejercicio consiste en centrar nuestra atención alternativamente en lo que ocurre dentro y fuera de nuestro cuerpo.

Nos interiorizamos de forma parecida a la explicada para la pausa y tras unos momentos de observación llevamos nuestra atención hacia el mundo exterior.
Esta técnica puede dirigirla el coordinador cuando se realice por primera vez, explicando que dentro significa observar lo que sucede de piel hacia adentro: sensaciones corporales, tensiones y zonas relajadas, respiración, sentimientos, pensamientos, etc. Fuera abarca todo lo que nos aportan los sentidos: lo que percibimos del exterior, vemos, oímos, olemos, saboreamos o tocamos.

De esta forma compensamos la tendencia que predomina en cada uno de nosotros. Los elucubradores pueden pasar horas enteras “dándoles vueltas al coco”, sin percatarse de si afuera hace sol, sombra, frío, calor, etc. Y a la inversa, los extrovertidos pueden estar todo el día pendientes del mundo exterior sin saber siquiera lo que sienten interiormente.

El dentro-fuera se puede utilizar sin cortar la acción, en un momento cualquiera. Una variante muy agradable es el PASEO MEDITATIVO, o PASEO DE ATENCIÓN, en el que cada pocos pasos nos centramos en nuestro interior o exterior.
Observamos una planta, el camino, un saltamontes, oímos el canto de un pájaro o sentimos el frescor del aire o la lluvia; y a continuación las sensaciones internas, para volver al exterior tras un intervalo. Paseamos lentamente, disfrutando de ambos mundos.

Este ejercicio puede ayudarnos además a eliminar ciertos hábitos. Si al fumar un cigarrillo, tomar un café o engullir comida, lo hacemos muy despacio y sintiendo las sensaciones de dentro y fuera, con seguridad fumaremos menos, tomaremos menos cafés o comeremos a menor velocidad, saboreando más la comida.
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- Feed-Back

Mantenemos el nombre anglosajón de esta técnica por su difusión en el mundo terapéutico. Su traducción técnica es retroalimentación.

Consiste en expresar y compartir lo que uno ha sentido con respecto a sí mismo y al grupo.
Es muy útil al terminar un juego que ha requerido mucha implicación o al final del día, para recoger las experiencias más interesantes. De esta forma compartimos con el grupo lo que más nos ha sorprendido, gustado, preocupado, etc. en un determinado momento.

El feed-back puede ser:

a) no estructurado: dejando que el grupo exprese sin normas lo que ha sentido o experimentado;
b) estructurado: proponiendo frases incompletas. Por ejemplo: “yo he sentido....”, “he notado....”, “he aprendido que.....”, “me ha faltado.....”

Esta segunda opción es útil cuando los participantes se conocen poco o cuando se han hecho varios feed-backs no estructurados y queremos aportar una nueva sorpresa al grupo.
Es importante que quien hable lo haga en primera persona: “yo siento....”, “me he dado cuenta.....”, “he experimentado....”, “ahora estoy sintiendo...”, etc.

Se puede sugerir que compartan los sentimientos y experiencias de forma escueta, sin teorizar y sin evaluar a otras personas del grupo. Si el margen de tiempo del que disponemos no es amplio, es preferible no fomentar las réplicas ni discusiones.

Se puede realizar por parejas, en grupos pequeños o con todo el grupo sentado en círculo. Si el feed-back sigue a un juego, puede realizarse en grupos pequeños para que todos los participantes tengan tiempo de expresarse. Un feed-back de resumen de una tarde o día de juegos (u otras actividades) puede sugerirse a todo el grupo en círculo.

Esta técnica facilita mucho la incorporación de los más tímidos y en ocasiones aporta un toque de humildad a los que se creen únicos en la lucha con un problema o la realización de un logro. Uno se da cuenta de que hay mil maneras de vivir las cosas, que muchas dificultades y posibilidades propias lo son también de otras personas, etc.

Hay personas que utilizan con mucha frecuencia el “yo soy” o el “yo no valgo, no sirvo”, creando frases que implican una fijación con un especial estado de ánimo. Podemos sugerirles que las cambien por otras más dinámicas y momentáneas. Es muy distinto decir “he sentido timidez en tal momento” que “soy tímido”. “Me he sentido cariñoso con el grupo” no es lo mismo que “soy cariñoso con el grupo”. Es interesante quitarse las etiquetas que nos mantienen en una postura negativa o rígida con respecto a nosotros mismos.

Merecen respeto los fracasos que se comparte con el grupo, porque de ellos se aprende. No todo es euforia, energía o buen sabor de boca.
El feed-back resulta así un buen indicador para saber hasta dónde ha llegado la toma de conciencia.
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- ¡Hacen falta voluntarios!

Para muchas personas representa un riesgo presentarse voluntario para un juego, sobre todo si el grupo es grande y esta petición se realiza desde un escenario, o si el grupo es pequeño pero los participantes se conocen poco.

Podemos comenzar a pedir voluntarios con una breve introducción sobre lo que representa correr riesgos. Una fórmula de comienzo consiste en pedir que salga el que menos tiene pensado salir. Cuando ya ha salido alguno, podemos pedir los aplausos del público, y decirle al voluntario que ya ha cumplido, pues lo que se pedía era “salir voluntario”.

También podemos preguntarle qué siente. O decir al grupo que ese voluntario no nos sirve porque realmente no pensaba salir, y que ahora necesitamos otro para actuar en público.
Para aumentar el efecto, podemos sentar en un escenario a los que han ido saliendo y dirigirnos al resto del grupo pidiendo nuevos voluntarios. Este truco se puede llevar a extremos inverosímiles: “necesitamos una persona que desde el principio haya pensado no salir. Es un buen momento para que aproveche esta última oportunidad que se le brinda de romper sus moldes y actuar para los demás”.

Tras ello podemos pedir a cada persona que observe qué ha sucedido en su interior, por qué ha decidido presentarse como voluntario o no hacerlo, si ha salido por quitarse la angustia de esperar (estos suelen ser los primeros) o por quedar como heroico triunfador, o si no ha salido por el recuerdo de otra ocasión en que le fue mal, etc.

Importante: si este juego se lleva muy lejos habrá que estar preparado por si se da en algún miembro del grupo un verdadero estado angustioso. No conviene utilizar este truco en su máxima expresión cuando el grupo aún se conoce muy poco. Y si lo hacemos es conveniente realizarlo de forma sutil y breve, a riesgo de aumentar la ansiedad grupal.
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- Cambio de Nombre


“Nuestro nombre está íntimamente unido a nuestra vida, a nuestra forma de actuar y al papel social que desempeñamos. Está unido a nosotros de igual forma que nuestros hábitos. Pero, como jugar un rato puede significar un cambio en nuestra vida, podemos de paso cambiar nuestro nombre.”

Ésta podría ser una forma de presentar un cambio de nombre. Pero no hace falta ser tan racional. Basta muchas veces preguntar: “¿Les gustaría llamarse de otra manera durante un rato?”
Un buen momento para cambiar de nombre es aquél en que los participantes ya han tomado contacto con sus nuevas aspiraciones y pueden escoger un nombre que las represente o que les sugiera una nueva forma de vivir. También puede realizarse al comienzo de un juego, en una fiesta fantástica o en cualquier otro momento.

Rituales y variantes:

Para cambiar el nombre podemos utilizar diversos rituales:

- Sentados en círculo decimos el nuevo nombre y la razón para haberlo escogido.
- Expresamos el nombre corporalmente, con mímica, en el centro del círculo mientras los demás intentan acertarlo.
- Salimos al centro del círculo y expresamos con un gesto o actitud el nuevo nombre. Inmediatamente después todo el grupo reproduce la acción con el mismo gesto, palabras y entonación.

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- Role-Playing o juego de roles o dramatización


Esta técnica consiste en representar, actuar o dramatizar una situación crítica con la finalidad de “despersonalizarla”, a fin de que el grupo la comprenda, pueda analizarla y discutirla.
Es importante tener presente:
• Delimitar con claridad la situación, los papeles que es necesario desempeñar.
• Los “actores” deben desarrollar la escena con espontaneidad y con la mayor objetividad en la situación dada.

También se puede agregar un pequeño grupo de participantes que estará en calidad de “observadores”, a los cuales se les puede incluir una guía de análisis, pues ésta ayudará para la elaboración de la síntesis final. Y el resto queda como observador / público.
Cuando termina la escenificación, todo el grupo expone sus impresiones, plantea a los intérpretes dudas, discute el desarrollo de la escena, propone otras posibilidades, etcétera. Finalmente se sacan las conclusiones sobre el problema o situación En la etapa de discusión, el coordinador actuará como conductor del análisis.

La técnica de role-playing es especialmente apta para detectar distorsiones, errores y confusiones en la comprensión de la información, análisis comportamientos en situaciones críticas (por ejemplo en selección de personal, estilos de liderazgos, toma de decisión). Además, a través del análisis de lo vivencial se pueden modificar actitudes, sin contar que estimula la creatividad de los miembros del grupo.
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2 comentarios:

David dijo...

Honestamente, fue muy enriquecedor leer este artículo. Gracias por compartir un poco de luz en esta latente oscuridad social...Atte. David Morales

afrikanarias dijo...

Hola, me llamo Emilio González, soy Terapeuta de la Risa y vivo en Tenerife (España)

Te escribo para saber si por casualidad en tu batería de recursos tienes alguna actividad de otro país y/o cultura.
Preparo un pequeño taller para los Centros de Menores Extranjeros no Acompañados de la isla.

Un contacto africano me ha facilitado una dinámica de Togo. ¿tienes tú de otros lugares del Mundo? ¿sabrías dónde puedo dirigirme?.
Cuando termine de montar la actividad "Risa en las Culturas" te envío todas las dinámicas por si las quieres hacer en tu ciudad.

gracias mil. Emilio
euroafroamericano@gmail.com

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Consultoría en Organización